martes, 13 de abril de 2010

Una palabra acerca del arte...

No hay placer que dé placer
sabiendo que ha de morir
JUAN DEL ENCINA

Jorge Luis Borges (1899-1986) imaginó y creó la existencia de universos alternos, entrecruzados y simultáneos, como complicados laberintos cuyas paredes nos encierran y nos hacen vagar sin posibilidad de salir: una salida es en realidad entrada; mucho más complicado que un fractal o un juego especular. Sus “juegos con el tiempo y con lo infinito” [Borges y yo”], pasan de lo literario o narrativo a lo metafórico y simbólico, de lo simbólico a lo artístico.
En los juegos borgianos la realidad no es menos verdadera que otra realidad alterna y simultánea: en “El jardín de los senderos que se bifurcan” se narra un asesinato, pero se dice también que en otro universo, víctima y asesino son amigos, y no hay asesinato.
Sin embargo, todo se resuelve… existe una clave para entender las bifurcaciones, hay un punto, un espacio donde todo cobra sentido. En “El Aleph”, se encuentra el punto en el que se contiene todo: lo pasado, lo presente, lo futuro, lo no pasado o que sucedió en otros universos, todo en un punto, ser y no ser. De repente todo cobra sentido contemplando el Aleph.
El arte es precisa y necesariamente una manifestación simbólica y Borges así lo imaginó. El arte es bifurcación y Aleph a la vez. División y unión: símbolo.
Es más o menos la idea de Heidegger cuando reflexiona sobre el origen de la obra de arte. Dice que es símbolo porque une (a la obra y al artista, a la obra y a la cosa… a lo bello con la verdad). El arte como tal, dice Heidegger, no corresponde a nada real, pero cobra realidad en la medida en que se una a algo (a lo cósico) para hacer la obra de arte, una forma de conocer al arte mismo. Senderos bifurcados que llegan a una encrucijada, el Aleph, para que aparezca el arte frente a los sentidos.
Cuando se ha “conocido” el arte, cuando se ha tenido una experiencia de contacto, de avistamiento a lo que el arte es, se ha conocido todo. Contacto repentino y muchas veces inesperado. Mas el arte permanece, por eso el arte no deja de manifestar la encrucijada de universos… sorprende.
Contemplar el Aleph es comprenderlo todo, basta un instante para entenderlo todo…

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